Orgullo de ser mexicano


Letras Libres: Felicidades por ser mexicano

Autor: Guillermo Sheridan

A la sombra del mes patrio, un banco convoca Mi orgullo de ser mexicano (luego me pide, en calidad de documento probatorio, que lo demuestre contratando sus servicios).

Si uno escribe en Google la frase “orgullo de ser mexicano” aparecen 219 mil resultados; si se pone en plural el gentilicio, aparecen 203 mil. Si las búsquedas se ponen en femenino aparecen 32 mil. Si se pone “proud to be mexican” hay 175 mil resultados (por ejemplo: “I am Americana but love mi cultura para siempre. Places and things that make my Latina corazon happy!”). Por otra parte, “proud to be an american” genera 506 mil resultados, pero “fière d’être français” sólo 15 mil.

La primera entrada que produce “orgullo de ser mexicano” en Google es el blog “Somos México”. Dice el autor que “El pueblo mexicano desde mi punto de vista está lleno de tradiciones y múltiples manifestaciones coloridas de su cultura, sobra decir cuáles y cuántas son” (la primera múltiple manifestación colorida, obviamente, consiste en torturar la lengua castellana). Es de lamentarse que el autor dé por sabidas “cuántas y cuáles” son esas tradiciones. Tengo la impresión de que ello delata una inseguridad muy tradicional y muy nuestra. Si se le pidiera que no las diese por sabidas y las enumerase, ¿qué pasaría? Me temo que la confusión, el balbuceo y la previsible lista de lugares comunes que se saben las Miss México.

Orgullo 01El autor del siguiente resultado Google se declara orgulloso por “lo grandioso de nuestros antepasados, por nuestra diversidad, nuestras costumbres, nuestros paisajes, nuestra musica, sus playas, comida y calidez de su gente”. Es decir, la convicción de que: 1) nuestros antepasados son mejores que otros, 2) los demás países no han descubierto sus costas, y 3) un país sin tacos de nana se encuentra en deplorable desventaja. Estas convicciones, desde luego, son parte de nuestra tradición.

Todos los participantes que enumeran sus orgullos en Google concurren en que es un “país bello”, con pasado “glorioso”, donde hay “mujer mexicana”, donde hay “gentes con corazón como ninguno” y donde hay “playas”. A partir de ahí comienzan las sutilezas. Por ejemplo, es motivo de orgullo haber llevado ayuda a los damnificados por el huracán Katrina, contar con la voz de Vicente Fernández (un charro bramante que se viste de rosa), con Kalimán (un héroe de cómic de origen levantino), con artesanías, con su “tequila” (una bebida), sus “tierras fértiles” (una quimera), su Atlante (un equipo de soccer), su “Huapango de Moncayo” (una composición musical) y, para terminar, “el calentamiento global” (que al parecer es mejor en México que en ninguna otra parte). Nadie anotó como motivo de orgullo que hayamos inventado una religión que adora a la santa muerte. Ya llegará.

Orgullo 02El orgullo de ser mexicano aumenta en momentos de crisis. Eso explica que durante los últimos setenta años hayamos estado tan orgullosos. El orgullo entre nosotros es una forma de la desesperación. ¿Enorgullecernos de nuestras conquistas sociales? Nuestros estudiantes están peor cada año. Nuestros maestros peor. La condición de pobreza es espeluznante y la exhibición que hacen los ricos de su riqueza es vulgar y ofensiva. La crueldad y saña que los elementos antisociales ponen en sus fechorías es pasmosa (para no mencionar sino a los políticos). La mansedumbre con que la pobre gente acepta la esclavitud voluntaria a un líder sindical a cambio de un nombramiento “de base” es indignante. Nuestras experiencias estéticas se reducen a la música, pero sólo conocemos un instrumento, el claxon, y sólo dos melodías: “Quítate” y “Chinga tu madre”. Las únicas industrias que prosperan son la comida chatarra, el giro negro y las pompas fúnebres. Nuestro sistema judicial sirve para resolver sólo el 1% de los crímenes y nuestros policías sólo parecen servir para poner los triangulitos amarillos de plástico que traen un número negro junto a los casquillos percutidos en las escenas del crimen para quedárseles mirando con aire intrigado. (La manufactura de triangulitos amarillos sería otra industria próspera, pero apuesto a que están hechos en China y apenas se dan abasto para surtir la demanda mexicana.) La división de poderes, el federalismo y la libertad del municipio sirvieron sobre todo para multiplicar la corrupción. El robo en todas sus manifestaciones se ha convertido en una de las bellas artes. ¿Cómo se puede estar orgulloso de un país que confeccionó el apotegma “el que no tranza no avanza”?

En fin. Ya me puse lóbrego. Los idus de septiembre. No habrá más remedio que contratar a ese banco.

Comentario

Lamentablemente es una realidad el que la mayoría de los mexicanos nos sentimos orgullosos de un nacionalismo basado en la ignorancia y unas raíces y tradiciones nada espectaculares, salvo la particularidad que absolutamente todas las demás culturas del mundo también poseen. ¿Cuántos de nosotros nos hemos esforzado por conocer un poco de nuestras raíces culturales? ¿Cuántos hemos leído a Nezahualcoyotl o a Vasco de Quiroga? ¿Cuántos hemos viajado a Janitzio, Teotihuacan o Casas Grandes? ¿Cuántos hemos estudiado la Historia de México?

Habemos muchos que hemos viajado a ciudades como New York o París, y sin embargo no conocemos nada del pueblo vecino. Sabemos dónde encontrar las mejores prendas de vestir, lo de la última moda o lo más barato, pero no sabemos donde venden el mejor queso, la mejor carne o el mejor pan de nuestras comunidades rurales. Conocemos a personajes como Tiziano Ferro o Enrique Iglesias, pero no tenemos ni idea de lo que hicieron en el pasado Martín Murrieta o Jacinto Canek. Nuestra música folclórica, que en otros tiempos fue hermosa y considerada de enorme valor histórico por los estudiosos de habla hispana, está enormemente influenciada por los narcocorridos y el consumismo barato. La tambora ya no se escucha para cantar las gestas de Pancho Villa y Álvaro Obregón, sino para presumir las toneladas de marihuana que hemos conseguido colarle a los norteamericanos. El mariachi ahora está lleno de melodías melosas y plásticas y ha perdido la gallardía y la picardía de Jorge Negrete o la crítica social de Amparo Ochoa ¿Estamos orgullosos de Acapulco y Cancún, donde se pasean con total tranquilidad los turistas estadounidenses y canadienses, pero se le niega el paso libre a los mexicanos de clase baja? ¿O del whiskey que no debe faltar en las fiestas de las personas que necesitan presumir su poder adquisitivo? ¿Tal vez de las artesanías chinas que han superado económicamente a las nuestras, porque preferimos pagar diez pesos menos y ahorrarnos el regatear con los indios maleducados que nos quieren estafar? ¿Orgullosos de contener en nuestra nacionalidad al hombre más rico del mundo (a pesar de que sea de ascendencia libanesa, eso no importa)?

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4 Responses to Orgullo de ser mexicano

  1. orgullosamente eres el que se queja de mexico solo por que a un grupo le gusta vanagloriarse de lugares comunes, eres el arquetipo del que no se deja arrastrar por la corriente (que ya es otra corriente) y no dices nada, no te convence mexico por que no te han educado en querer la tierra donde trabajas y ganas dinero para mantener tu existencia, un balazo en el pie? supuesta objetividad jamas solicitada, no aprendi nada con tu articulo y mas bien te senti muy resentido con el pais, hablas de los 70 a;os del pri? como que ya pasaron 9 del pan y 12 si cuentas desde que el pri perdio en 97 la mayoria legislativa, el pais no ha estado en crisis sino desde echeverria y portillo, y luego con puros presidentes que son adoctrinados economicos y tecnocratas, por que tanto odio por tu pais? en cada frase pareces pendejearnos, si slim es rico y es de ascendencia libanesa? a mas de que me valga verga que sea rico y eso me cause escozor por la desigualdas, eso que? y si los ricos toman whiskey? eso que? atodo le tiras y a nada le pegas. te invito a leer mi blog, no es tan bueno como yo quisiera para habla de los que se la pasan tirando mierda de mexico, mejor dime que has hecho tu para sentirme orgulloso de que un mexicano como tu lo logro, no nomas a tirar mierda sin ton ni son y sin ningun camino.

    • giliathluin dice:

      No es resentimiento por lo mexicano, sino indignación por un nacionalismo barato que el pueblo piensa es lo que hará que revolucionemos nuestra mentalidad. Hablas como si supieras realmente lo que he vivido, suponiendo que no me educaron para ser más o menos mexicano (como si el “ser mexicano” fuese realmente tangible). Ahora que entras aquí, contéstame por favor: ¿Qué es “ser mexicano“? ¿El sentirte orgulloso te hace ser más mexicano? Porque te puedo citar a cien etnias indígenas que no se sienten absolutamente nada mexicanas, así nomás a bote pronto. Rarámuris, yaquis, mayos, tepehuanos, coras, huicholes, lacandones… ¿qué tan mexicano crees que se siente un pueblo al que nunca le preguntaron si quería entrar al reparto territorial con una corte monárquica? El mexicano no existe. Ya deberías entenderlo. Por toda la extensión territorial de lo que se conoce como República Mexicana hay una estela de pueblos de diferentes nacionalidades. Por eso una cohorte de tecnócratas y plutócratas crean campañas para que nosotros nos sintamos “más mexicanos“, mientras ellos, consientes de que no tienen ningún vínculo con nosotros, nos expolian sin escrúpulos. Un nacionalismo, un himno, una bandera y una selección de futbol (esa que tanto aplaudes en tu blog) son herramientas de manipulación que nos impiden ver lo diferentes que somos y aceptarnos con dichas diferencias en haras del desarrollo pluricultural. El nacionalismo es para los acomplejados. Tú mismo has criticado al sesgo que nos denomina “tercermundistas“, y estoy totalmente de acuerdo, puesto que lo que nos facilitará el desarrollo no serán las comparaciones subjetivas sino el hacer conciencia sobre nuestros males internos.

  2. Juan Carlos dice:

    En lo personal concuerdo plenamente en la concientización de un pueblo que lleva bastante años en un constante auto consuelo de sus males y resultados de todas sus mismas acciones. Saber que lugar estamos ocupando para el mundo, saber que somos “tercermundistas”, que países, que con la quinta parte de nuestros recursos naturales y en menor extensión territorial, entran en urbes mayores que la calidad de vida que tenemos en la actualidad. Es cierto que en la actualidad estamos hartándonos de todas cosas que son resultados de años de ejercerlas, hablemos de impunidad, nepotismo gubernamental o sindical, violencia, corrupción, delicuencia, pero por otro lado, el libre andar de cualquier turista que se le ocurra venir a México a embriagarse y andar vomitando en las calles, el comercio que llaga al país, donde es más fácil que los comerciantes locales. Para todo ello hay una causa, que la sociedad ha tomado de costumbre, por ejemplo en las multas de tránsito, si un conductor no cuenta con la tarjeta de circulación o su licencia, ya por 20 pesos de condonan la falta, esto si es indignante, y no estoy diciendo que al menos la pasen por alto por 50 pesos o más, si no que la sociedad se acostumbra a ello, y lo ve como opción viable. Hay personas que en esas situaciones prefieren que los infraccionen, esta bien, pero al ser muchos más males sociales que este solo ejemplo nos falta mucho más. No hace falta creerse “Soy mexicano” y ganar cosas deportivas o culturales, si no hacer una evaluación y atacar los puntos críticos de ello y no preguntarnos más ¿Porque estamos así? sino ¿que hacemos para no estar así? Escucho a diario justificaciones insulsas y tontas para mi persona: “El alumno saco bajas calificaciones: por que no desayuna bien”, “Esta haciendo gracia con lo poco que tiene” y hasta en mayor instancia, el equipo de futbol de las Chivas del Guadalajara, “pobres, juegan solo con 11 mexicanos y aún así compiten a la par” (famoso comentarista deportivo de Televisa) debemos pensar que son puros mexicanos y les llevan ventajas a los demás equipos que se debilitan metiendo a jugar a dos o tres extranjeros. Debemos dejarnos de sandeces y tomar acciones propias, que la misma sociedad mexicana tiene aspiraciones a tener, pero sabemos que esta lejano el día que eso llegue.

    • giliathluin dice:

      Y aclaro, Alex, que no tengo nada contra el nacionalismo que uno pueda sentir (es como el gusto por la música, vaya), sino por el sentir dicho nacionalismo con total desconocimiento. Es muy bonito gritar “¡Ajúa! ¡Viva Pancho Villa! ¡Ese sí era cabrón!“. Pero si vas a exaltar un orgullo patriótico que sea por conocerlo y no por una verborrea sin sentido que te repiten día sí, día también, en la TV, radio e internet.

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