Comentario sobre la Injerencia Norteamericana

marzo 26, 2010

Comentario hecho por Fabián Berenstein en su obra “Go Home!

La presencia de los Marines como fuerza de ocupación, intimidatoria y agresiva, fue uno de los recursos a los que echó mano la Casa Blanca para concretar la expansión de los intereses comerciales allende los mares. Para sintetizar muy gráficamente el espíritu que primó en estas fuerzas especiales, encargadas de llevar adelante las intervenciones armadas en América Latina, basta con recordar las palabras de un ex comandante de los Marines, el mayor general Smedley D. Butler, durante una declaración pronunciada en el Congreso de los Estados Unidos, en 1935. En aquella oportunidad y a modo de balance personal por su participación en invasiones a México, Cuba, Nicaragua, República Dominicana y Honduras, dijo el militar:

He servido durante treinta años y cuatro meses en una de las unidades más combativas de las fuerzas armadas norteamericanas: la infantería de marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo este tiempo de bandido altamente calificado al servicio de los grandes negocios de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un rakeeter al servicio del capitalismo. […] Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás considero que podría haber dado algunos consejos a Al Capone. Él, como gangster, operó en tres distritos de una ciudad. Yo, como marine, operé en tres continentes […] la bandera sigue al dólar, y los soldados siguen a la bandera.

Otra información

Cabe destacar que Smedley Butler es el oficial de la infantería de marina y uno de los militares más condecorados de la historia de los Estados Unidos. Ha recibido dos veces la Medal of Honor y ésta y la Marine Corps Brevet Medal por acciones separadas, siendo el único militar estadounidense en lograrlo. Participó en conflictos en todo el mundo a lo largo de sus ascensos: como teniente coronel en China y Filipinas, como general en la Segunda Guerra Mundial y como mayor general en todas las invasiones a países latinoamericanos. Después de su retiro publicó la obra “War is a Racket” en la que condena ferozmente la rapacidad de cientos de empresas nacionales y privadas en confabulación con el gobierno de los Estados Unidos para la obtención de territorios, ventajas competitivas y adquisición y expoliación de recursos vitales y zonas estratégicas en todos los continentes del mundo. “War is a Racket” es un libro de cabecera para todas las organizaciones pacifistas y moralistas tanto en Estados Unidos como en la mayoría de los países que las poseen.


Comentario sobre el Tercer Reich

marzo 8, 2010

Comentario de Michael Burleigh en su obra, «El Tercer Reich»

¿Cuál podría ser la visión de este imperio moderno, el más fugaz de todos, en la perspectiva más larga que nos separa de otros, tanto antiguos como modernos? El imperio nazi se creó por la violencia, vivió por la violencia y fue destruido por la violencia. A diferencia de otros imperios creados por el poder armado, que legaron arte y literatura que aún gozan de general admiración, o administraciones, costumbres, idiomas y códigos de leyes a los que europeos y no europeos aún se atienen, desde Irlanda a la India, la tosca anticivilización nazi no dejó tras ella nada digno de mención, salvo quizás su función contemporánea de sinónimo secular del mal humano. Los restos materiales del nazismo son unos cuantos edificios de tercera categoría, pues Albert Speer no fue ningún Bernini, Wren o Lutyens, fortificaciones costeras de hormigón demasiado voluminosas y sólidas para destruirlas, y las cabañas de madera, los campos de maniobras batidos por el viento, las torres de vigilancia y el alambre espinoso de los campos de concentración, que paradójicamente se han restaurado, en vez de dejarlos pudrirse y oxidarse.

El nazismo pasó, literalmente, «de la nada a la nada»: con su poderosa posteridad imaginativa extrañamente desencarnada de sus logros lamentables. Raras veces habrá podido existir un imperio del que no pudiese decirse nada positivo, pese a los recuerdos felices de turismo de guerra con que empezamos. El «Nuevo Orden» nazi sólo fue, inclus0 en los términos limitados de su propia política estética, una universalización de la atrocidad.