Comentario sobre el Tercer Reich

marzo 8, 2010

Comentario de Michael Burleigh en su obra, «El Tercer Reich»

¿Cuál podría ser la visión de este imperio moderno, el más fugaz de todos, en la perspectiva más larga que nos separa de otros, tanto antiguos como modernos? El imperio nazi se creó por la violencia, vivió por la violencia y fue destruido por la violencia. A diferencia de otros imperios creados por el poder armado, que legaron arte y literatura que aún gozan de general admiración, o administraciones, costumbres, idiomas y códigos de leyes a los que europeos y no europeos aún se atienen, desde Irlanda a la India, la tosca anticivilización nazi no dejó tras ella nada digno de mención, salvo quizás su función contemporánea de sinónimo secular del mal humano. Los restos materiales del nazismo son unos cuantos edificios de tercera categoría, pues Albert Speer no fue ningún Bernini, Wren o Lutyens, fortificaciones costeras de hormigón demasiado voluminosas y sólidas para destruirlas, y las cabañas de madera, los campos de maniobras batidos por el viento, las torres de vigilancia y el alambre espinoso de los campos de concentración, que paradójicamente se han restaurado, en vez de dejarlos pudrirse y oxidarse.

El nazismo pasó, literalmente, «de la nada a la nada»: con su poderosa posteridad imaginativa extrañamente desencarnada de sus logros lamentables. Raras veces habrá podido existir un imperio del que no pudiese decirse nada positivo, pese a los recuerdos felices de turismo de guerra con que empezamos. El «Nuevo Orden» nazi sólo fue, inclus0 en los términos limitados de su propia política estética, una universalización de la atrocidad.


La maldición blanca

enero 23, 2010

Publicado por Eduardo Galeano en Nodo50.org

El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Aristide.

Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.

Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que «confinar la peste en esa isla». Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones. Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.

Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.

Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del Africa. El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos.

De la maldición blanca, no se habló.

La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado:

– ¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias?

– El anterior.

– Pues, que se restablezca.

Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados.

Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron la «deuda francesa». Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte. A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.

A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad.

Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar.

En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.

En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York. El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho. No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública.

La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia. Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.

Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años.

Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe.

Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios.

Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.

En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso.

Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes.

En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares.

Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.


Encajando la «teoría» en los «hechos»

enero 20, 2010

En toda problemática que se presenta en una empresa o proyecto, surge un análisis y una tentación de medida correctiva. Es en este punto cuando los analistas deben formarse una idea de qué es lo que está sucediendo que arroja como resultado dicha problemática, y es también en este momento cuando se comete, la mayoría de las veces sin ninguna intención, uno de los errores más comunes en la gestión y administración de negocios: la glorificación del argumento.

En un principio, los problemas son detectados gracias a herramientas de diagnóstico cuyo grado de certeza dependerá en gran medida del enfoque el analista encargado de observar los sucesos arrojados. Entonces es cuando se tiene una idea clara de qué es lo que afecta al buen funcionamiento de los proyectos y los procesos… o eso es lo que pueden llegar a creer los analistas. Y en realidad, casi nunca hay razones obvias para llegar a desconfiar de las hipótesis formuladas en base a estos análisis. Por lo menos no hasta antes de las pruebas y la implementación de las medidas.

Una vez ubicadas las causas de los efectos, se procede a decidir sobre la implementación de un plan formulado para combatir estas causas. Las causas suelen surgir de las líneas de producción o de los mandos medios, siendo los ejemplos más frecuentes una línea de producción sin un estándar de trabajo o un inspector que no tiene la suficiente preparación para detectar errores. Suelen ser también problemas de discordia en que el modelo de producción no pueda adaptarse a las características del producto o la operación con estándares muy rigurosos. Sea cual sea la fuente de los problemas y la estrategia de ataque para combatirlos, el análisis debe ser tratado con pinzas en todo momento. Este momento de la estrategia es crucial, pues las medidas correctivas exigirán cambios, y estos cambios se aplicarán sobre el o los departamentos y los elementos que hayan arrojado los índices que delatan la existencia de la problemática en sus dominios.

Pero ¿por qué, muchas veces, las medidas correctivas no bastan para eliminar los problemas de raíz? A la mayoría de los altos mandos les cuesta trabajo admitir que se han equivocado, sobre todo cuando ellos son los analistas que se han adjudicado la tarea de detectar y eliminar los problemas. Es por eso que recurren a una cacería de brujas frenética. Desarrollan una hipótesis y luego una teoría, y se ponen a experimentar con ella. “Si no funciona en el departamento de compras, es porque estaba en el departamento erroneo; seguramente funcionará en ventas“. Y conforme los cambios se van dando, las medidas correctivas no corrigen nada, y a veces, por el contrario, lo que hacen es empeorar las cosas.

Es muy importante la selección de los analistas cuando se tienen estos problemas porque no basta con ser el dueño, tener antigüedad y conocer los procesos de una empresa: también se necesita conocer las herramientas indicadas para la implementación de medidas, la naturaleza de los diferentes tipos de procesos y la autocrítica que nos permita aceptar una teoría erronea y, por ende, la certeza de que nos hemos equivocado. En la mayoría de los casos, es mucho más costoso la readaptación de un departamento, o incluso la de un sólo puesto, que la decisión de los analistas de desviar su mirada para otro rumbo menos escabroso. En pocas palabras, el analista debe ser lo suficientemente inteligente para darse cuenta de sus errores en el planteamiento de la teoría, y lo suficientemente humilde para reconocerlos ante el equipo.

Einstein nos decía en una famosa frase: “Si los hechos no encajan con la teoría, cambie los hechos“. Esto funcionaría con la relatividad pero, lamentablemente, no funciona en los negocios. Los problemas no se corrigen con corazonadas, sentimientos o simples suposiciones. Se corrigen con conocimientos probados, decisiones constatadas y una pizca de humildad.


Orgullo de ser mexicano

octubre 26, 2009

Letras Libres: Felicidades por ser mexicano

Autor: Guillermo Sheridan

A la sombra del mes patrio, un banco convoca Mi orgullo de ser mexicano (luego me pide, en calidad de documento probatorio, que lo demuestre contratando sus servicios).

Si uno escribe en Google la frase “orgullo de ser mexicano” aparecen 219 mil resultados; si se pone en plural el gentilicio, aparecen 203 mil. Si las búsquedas se ponen en femenino aparecen 32 mil. Si se pone “proud to be mexican” hay 175 mil resultados (por ejemplo: “I am Americana but love mi cultura para siempre. Places and things that make my Latina corazon happy!”). Por otra parte, “proud to be an american” genera 506 mil resultados, pero “fière d’être français” sólo 15 mil.

La primera entrada que produce “orgullo de ser mexicano” en Google es el blog “Somos México”. Dice el autor que “El pueblo mexicano desde mi punto de vista está lleno de tradiciones y múltiples manifestaciones coloridas de su cultura, sobra decir cuáles y cuántas son” (la primera múltiple manifestación colorida, obviamente, consiste en torturar la lengua castellana). Es de lamentarse que el autor dé por sabidas “cuántas y cuáles” son esas tradiciones. Tengo la impresión de que ello delata una inseguridad muy tradicional y muy nuestra. Si se le pidiera que no las diese por sabidas y las enumerase, ¿qué pasaría? Me temo que la confusión, el balbuceo y la previsible lista de lugares comunes que se saben las Miss México.

Orgullo 01El autor del siguiente resultado Google se declara orgulloso por “lo grandioso de nuestros antepasados, por nuestra diversidad, nuestras costumbres, nuestros paisajes, nuestra musica, sus playas, comida y calidez de su gente”. Es decir, la convicción de que: 1) nuestros antepasados son mejores que otros, 2) los demás países no han descubierto sus costas, y 3) un país sin tacos de nana se encuentra en deplorable desventaja. Estas convicciones, desde luego, son parte de nuestra tradición.

Todos los participantes que enumeran sus orgullos en Google concurren en que es un “país bello”, con pasado “glorioso”, donde hay “mujer mexicana”, donde hay “gentes con corazón como ninguno” y donde hay “playas”. A partir de ahí comienzan las sutilezas. Por ejemplo, es motivo de orgullo haber llevado ayuda a los damnificados por el huracán Katrina, contar con la voz de Vicente Fernández (un charro bramante que se viste de rosa), con Kalimán (un héroe de cómic de origen levantino), con artesanías, con su “tequila” (una bebida), sus “tierras fértiles” (una quimera), su Atlante (un equipo de soccer), su “Huapango de Moncayo” (una composición musical) y, para terminar, “el calentamiento global” (que al parecer es mejor en México que en ninguna otra parte). Nadie anotó como motivo de orgullo que hayamos inventado una religión que adora a la santa muerte. Ya llegará.

Orgullo 02El orgullo de ser mexicano aumenta en momentos de crisis. Eso explica que durante los últimos setenta años hayamos estado tan orgullosos. El orgullo entre nosotros es una forma de la desesperación. ¿Enorgullecernos de nuestras conquistas sociales? Nuestros estudiantes están peor cada año. Nuestros maestros peor. La condición de pobreza es espeluznante y la exhibición que hacen los ricos de su riqueza es vulgar y ofensiva. La crueldad y saña que los elementos antisociales ponen en sus fechorías es pasmosa (para no mencionar sino a los políticos). La mansedumbre con que la pobre gente acepta la esclavitud voluntaria a un líder sindical a cambio de un nombramiento “de base” es indignante. Nuestras experiencias estéticas se reducen a la música, pero sólo conocemos un instrumento, el claxon, y sólo dos melodías: “Quítate” y “Chinga tu madre”. Las únicas industrias que prosperan son la comida chatarra, el giro negro y las pompas fúnebres. Nuestro sistema judicial sirve para resolver sólo el 1% de los crímenes y nuestros policías sólo parecen servir para poner los triangulitos amarillos de plástico que traen un número negro junto a los casquillos percutidos en las escenas del crimen para quedárseles mirando con aire intrigado. (La manufactura de triangulitos amarillos sería otra industria próspera, pero apuesto a que están hechos en China y apenas se dan abasto para surtir la demanda mexicana.) La división de poderes, el federalismo y la libertad del municipio sirvieron sobre todo para multiplicar la corrupción. El robo en todas sus manifestaciones se ha convertido en una de las bellas artes. ¿Cómo se puede estar orgulloso de un país que confeccionó el apotegma “el que no tranza no avanza”?

En fin. Ya me puse lóbrego. Los idus de septiembre. No habrá más remedio que contratar a ese banco.

Comentario

Lamentablemente es una realidad el que la mayoría de los mexicanos nos sentimos orgullosos de un nacionalismo basado en la ignorancia y unas raíces y tradiciones nada espectaculares, salvo la particularidad que absolutamente todas las demás culturas del mundo también poseen. ¿Cuántos de nosotros nos hemos esforzado por conocer un poco de nuestras raíces culturales? ¿Cuántos hemos leído a Nezahualcoyotl o a Vasco de Quiroga? ¿Cuántos hemos viajado a Janitzio, Teotihuacan o Casas Grandes? ¿Cuántos hemos estudiado la Historia de México?

Habemos muchos que hemos viajado a ciudades como New York o París, y sin embargo no conocemos nada del pueblo vecino. Sabemos dónde encontrar las mejores prendas de vestir, lo de la última moda o lo más barato, pero no sabemos donde venden el mejor queso, la mejor carne o el mejor pan de nuestras comunidades rurales. Conocemos a personajes como Tiziano Ferro o Enrique Iglesias, pero no tenemos ni idea de lo que hicieron en el pasado Martín Murrieta o Jacinto Canek. Nuestra música folclórica, que en otros tiempos fue hermosa y considerada de enorme valor histórico por los estudiosos de habla hispana, está enormemente influenciada por los narcocorridos y el consumismo barato. La tambora ya no se escucha para cantar las gestas de Pancho Villa y Álvaro Obregón, sino para presumir las toneladas de marihuana que hemos conseguido colarle a los norteamericanos. El mariachi ahora está lleno de melodías melosas y plásticas y ha perdido la gallardía y la picardía de Jorge Negrete o la crítica social de Amparo Ochoa ¿Estamos orgullosos de Acapulco y Cancún, donde se pasean con total tranquilidad los turistas estadounidenses y canadienses, pero se le niega el paso libre a los mexicanos de clase baja? ¿O del whiskey que no debe faltar en las fiestas de las personas que necesitan presumir su poder adquisitivo? ¿Tal vez de las artesanías chinas que han superado económicamente a las nuestras, porque preferimos pagar diez pesos menos y ahorrarnos el regatear con los indios maleducados que nos quieren estafar? ¿Orgullosos de contener en nuestra nacionalidad al hombre más rico del mundo (a pesar de que sea de ascendencia libanesa, eso no importa)?


El nazismo a través de Viktor Klemperer

octubre 17, 2009

Extraído de los diarios de Viktor Klemperer

Nazismo 01Hasta 1933 y durante por lo menos todo un siglo antes, los judíos alemanes eran totalmente alemanes y nada más. Prueba: los miles y miles de mitad judíos y alemanes vivían y trabajaban juntos sin roces en todas las esferas de la vida alemana. El antisemitismo que estaba siempre presente no prueba en modo alguno lo contrario, porque los roces entre judíos y arios no eran ni la mitad de importantes que los que había entre protestantes y católicos, o entre patrones y asalariados, o entre prusianos orientales y bávaros sureños, o renanos y berlineses. Los judíos alemanes formaban parte de la nación alemana, lo mismo que los judíos franceses eran miembros de la nación francesa. Cumplían su función dentro de la vida alemana y no constituían en modo alguno una carga para el conjunto. Su papel raras veces era el del obrero y aún menos el del trabajador agrícola. Eran, y siguen siendo, alemanes, principalmente intelectuales y gente de estudios. Si lo que se pretende ahora es expatriarlos en masa, transplantándolos a profesiones agrícolas, entonces eso inevitablemente fracasará y causará malestar en todas partes. Porque seguirán siendo en todas partes alemanes e intelectuales. No ha más que una solución a la cuestión de los judíos europeos occidentales o alemanes: la derrota de sus inventores.

Lo que se debe abordar independientemente de esto es el asunto de los judíos orientales, que yo no considero tampoco una cuestión específicamente judía, porque durante mucho tiempo los que son demasiado pobres o están demasiado hambrientos para la civilización, o ambas cosas, han estado fluyendo a los países occidentales y formando una subclase en ellos, de la que se acumulan fuerzas vitales en ascenso. Lo que no hace ningún daño a una nación, porque la raza, en el sentido de pureza de sangre, es un concepto zoológico, una idea que hace mucho que dejó de corresponderse con una realidad, es en cierto modo aún menos real que la antigua y estricta diferenciación entre las esferas del hombre y de la mujer. La causa sionista pura o religiosa es cosa de sectarios, que no significa nada para la mayoría, una especie de museo al aire libre, como la antigua “aldea holandesa” junto a Amsterdam.

Nazismo 02A mí me parece una completa locura que se creen ahora estados específicamente judíos en Rhodesia o en otro lugar cualquiera. Eso sería dejar que los nazis nos lanzen miles de años atrás. Los judíos implicados están cometiendo un crimen (hay que admitir, sin embargo, circunstancias atenuantes) si aceptan participar en ese juego. Es al mismo tiempo absurdo y un crimen contra la naturaleza y la civilización el que se pretenda transformar totalmente a los emigrantes europeos occidentales en trabajadores agrícolas. El movimiento de vuelta a la naturaleza ha demostrado ya mil veces que va en contra de la naturaleza, porque el progreso es parte de ella y el retroceso es contrario a ella. La solución a la Cuestión Judía sólo se puede hayar liberándose de los que la descubrieron. Y el mundo se verá obligado a actuar de acuerdo con eso.



La cuna de la democracia

octubre 3, 2009

Democratia

La democracia, en su etimología nos dice que se trata de un sistema de organización social en el cual los ciudadanos de una nación son los que administran el poder (demos, “pueblo” y cratia, “gobierno”). Este modelo de sociedad fue puesto a prueba desde la Edad Antigua por naciones como Atenas, Corinto y Argos, y en la actualidad es practicado por casi todos los países del mundo. Según ciertos ideólogos, la democracia ni siquiera debería ser considerada un modelo, sino el sentimiento inequívoco del hombre por alcanzar la perfección política tanto en la organización social como en la organización gubernamental. La democracia ha representado un éxito para las mayorías comunitarias, si recordamos que antes del siglo XIX y salvo pocas excepciones, la mayoría de las naciones eran gobernadas por minorías selectas que justificaban su dominio con un sentimiento aristocrático o divino, cuya posición les confería derechos excepcionales que emanaban de viejos nacionalismos ancestrales o, como en el caso de los estados teocráticos, directamente de los dioses.

Democracia 06Así pues, en la actual sociedad occidental -y muchas culturas orientales -la democracia es la joya engarzada en la corona del individualismo y el liberalismo. Corro mucho peligro al hablar de esto, pues la democracia es un tesoro mucho más preciado que nuestras madres, nuestro territorio nacional o nuestros propios hijos. Los atenienses, por ejemplo, en la antigüedad decidieron perder sus tierras y sus hogares antes que perder su propia libertad, dejando a Atenas a merced del saqueo de los persas y marchándose a una isla desde donde dirigirían su ataque contra el invasor.

De igual manera los norteamericanos, hoy en día, promueven la democracia como un valor esencial tanto para ellos mismos como para el resto del mundo, llevando desde hace más de un siglo una cruzada particular contra todas las naciones que no sean democráticas y abriéndolas, si es necesario, a punta de bayoneta. La Doctrina Monroe fue durante mucho tiempo el estandarte más grande y emblemático que pudieron tener los demócratas jamás, tanto que si los antiguos demócratas griegos y romanos alzaran la cabeza desde sus tumbas, se enorgullecerían enormemente de lo que sus ideologías producirían en este planeta dos milenios después.

Individualismo y manipulación

Democracia 03En el siglo V a. de C., el mundo vivió una revolución cultural inmensa entre las naciones que antiguamente correspondían a Grecia y Persia. Los estados jonios, vasallos del Imperio Aqueménida, tomaron las armas y se aliaron con los griegos -con quienes compartían lazos étnicos mas nunca antes lazos políticos -para conquistar diferentes emplazamientos clave para el imperio asíatico. Uno de estos emplazamientos era la antigua Bizancio.

Con la captura de Bizancio, los griegos vieron abiertas nuevas rutas de comercio y nuevos enclaves sobre los cuales tender su influencia. Los más beneficiados, primeramente, fueron los atenienses, que por entonces vivían un proceso de cambio social gracias a la escuela fundada por los primeros sofistas, quienes promovían entre las comunidades una nueva forma de pensamiento acerca de la sociedad, la economía y la política. En lo social, estas ideas promovían una participación directa del individuo como ente materialista e individual, equiparando a todos los hombres sin importar su condición de nacimiento y tomando en cuenta únicamente el mérito conseguido en la vida. En lo económico, abogaban por la propiedad privada y el poder adquisitivo como principales influencias en las diferentes industrias. Y en lo político, los sofistas cultivaban la idea de la igualdad de derecho y un sistema de gobierno que permitiera la inclusión de todas las opiniones de los ciudadanos. Era el principio de un primitivo liberalismo.

Este liberalismo recién nacido encontró cobijo en una familia muy influyente de Atenas: los Alcmeónidas, quienes pretendían pertenecer a una rama tribal autóctona de Atenas que podía remontar su árbol genealógico hasta Neleo, el hijo mítico de Poseidón. Los Alcmeónidas fueron expulsados cuando Pisístrato, tirano de Atenas, se hizo con el poder y no retornarían hasta que los tiranos fueran derrocados y expulsados en el 510 a. de C.

A su regreso al Ática, los Alcmeónidas pronto se hicieron con el control de los principales departamentos productivos y políticos. Influyeron enormemente en la cultura promoviendo la causa liberal de Sócrates, que por entonces comenzaba a brillar como un reformador del sofismo materialista tradicional convirtiéndolo en un sofismo individualista, origen de lo que conocemos actualmente como Filosofía Occidental. Este fue el origen del materialismo que en el siglo XVIII culminaría con el derrumbe del idealismo filosófico y la instauración de los estados materialistas y las revoluciones socialistas del XIX. Claro que en ese entonces el materialismo burdo y utópico de Sócrates aún no tenía la forma dogmática que habría de adquirir dos mil años después.

Democracia 01En pleno siglo IV a. de C. la filosofía socrática fue tomada como un conjunto de ideas descabelladas por los despóticos y los oligárquicos, pero el pueblo razo, ciudadanos con el simple derecho de tener tierras, comerciantes con derechos de propiedad y aristócratas caídos en desgracia (todo varón libre), alimentaron con creces la idea de un estado gobernado por las mayorías políticas y no por las élites aristocráticas, que era una de las promociones enarboladas por el individualismo socrático que concluía, como su máxima expresión, en la democracia.

La democracia, primitivamente era considerada como una forma de gobierno en la que el individuo se representaba políticamente a sí mismo y utilizaba su voto para apoyar diferentes causas en su núcleo social, además de tener derecho a ocupar puestos funcionarios en la polis y misiones especiales. Tenía ciertas ventajas, como los ideales utópicos de los sofistas de igualdad de condiciones y libertad -al decir utópicos me refiero a perteneciente a los utopistas -pero uno de los problemas que rápidamente afectaron a este sistema fue la parcialidad, la polarización y la degeneración en la Democracia Representativa. Puede sonar curioso que el principal responsable de la imposición de la democracia en el pueblo ateniense haya sido una de las principales familias aristócratas, pero cobra sentido al pensar en las ventajas que traería a las élites atenienses un sistema en que el pueblo pudiese elegir quién debía llevar a cabo ciertas tareas del gobierno.

Aún cuando el pueblo podía representarse a sí mismo, las aristocracias, ya fueran prodemócratas o antidemócratas, seguían siendo las que tenían un peso político verdadero. En 459 a. de C. surgió Pericles, un político y militar ateniense -tal vez el héroe más grande que tienen los actuales atenienses -que desarrolló una técnica oratoria y una visión adelantada a su tiempo sobre la manipulación de las masas. Los aristocráticos, considerados perseguidores de ideales y partidarios del orden establecido, se convirtieron en enemigos acérrimos de este demócrata, pues pensaban que sus medidas encaminadas al imperialismo ocasionarían un encuentro bélico contra Esparta, la mayor potencia militar de la región.

Democracia 02La causa de tantas inestabilidades fue siempre la exclusividad de beneficios del comercio con las naciones del Helesponto, Jonia y Magna Grecia, asunto que pondría en serios apuros a una potencia centralista como Esparta, que dependía de la conquista y el vasallaje para que su sociedad se dedicara exclusivamente a la guerra. Pericles, como digno representante de los Alcmeónidas, fijó las bases para que Atenas fuera la nación heguemónica de toda Grecia: se apoderó de las enormes riquezas de los oráculos (centros religiosos que recibían grandes cantidades de oro y plata de los estados vecinos) de Delfos y Delos, estableció un sistema mercantil con rutas marítimas, concedió enormes privilegios a los participantes del mercado y para proteger dichas rutas reforzó las defensas de Atenas e incrementó el poderió marítimo. Esto, para Esparta, significaba un claro desafío hacia su influencia en la zona.

Dentro del conflicto armado, la democracia se mostró pronto como una gran ayuda política, ya que los Alcmeónidas vetaron y condenaron al ostracismo a la mayoría de aquellos aristócratas y antidemócratas que representaban algún peligro contra sus intereses tanto en la guerra como en el comercio por medio del voto popular. Surgieron, de entre la poderosa familia, numerosos oradores populistas como Alcibíades y Cleón, capaces de manipular a las masas por medio del discurso, sin importar qué tan descabellada fuera la propuesta formulada en la asamblea (ekklesia). Es muy cierto que Atenas alcanzó un desarrollo sin igual durante la gestión de Pericles, pero el resto de los estados aliados fueron víctima de las ingerencias características de una expansión imperialista. Algunas ciudades, como Córcira y Potidea tuvieron que incrementar sus tributos a la Liga de Delos (liderada por los atenienses), y otras como Epidemnos y Lámpsaco fueron obligadas a derribar sus murallas marítimas y aceptar guarniciones atenienses. Incluso, después de los discursos de Alcibíades, Atenas votó a favor en mayoría para una expedición encaminada a conquistar Sicilia. Así estuvo marcado el nacimiento de la democracia, como el instrumento de manipulación más efectivo de la Edad Antigua, que permitía a los individuos deshacerse de su condición impuesta y ganar un derecho a elegir quién le gobernaría, aún cuando este derecho fuera ejercido por medio de presión populista y técnicas propagandísticas que actualmente adjudicamos a la Psicología de las masas.

Libertad y explotación

Democracia 04Los sistemas democráticos -dicen sus defensores -son inherentes en el hombre y en toda sociedad que ha alcanzado cierta madurez política. Prueba de ello son los casos aislados de democracias que han existido fuera de la influencia grecorromana, como la Confederación Iroquesa (Haudenosaunee) y la República de Tlaxcala (Tlaxcallan), por citar algunos ejemplos. En estos dos casos sucedió que numerosas tribus con algún interés en común buscaron la alianza con el vecino en vez de hacer la guerra, para poder enfrentarse a un mal mayor. Ambas naciones se regían por el principio de que todo ciudadano de derechos podía votar o hacerse votar para ostentar cargos públicos; si bien la realidad era que las castas o familias más poderosas, más arraigadas o más numerosas ejercían una influencia mayor sobre las minoritarias, y se valían de dicha situación para manipular elecciones que dieran resultados favorables en vías de sus intereses. La democracia ha estado, a través de la historia, estrechamente ligada a los conflictos bélicos, ya sea para evitarlos o para enfrentarlos.

Los prodemócratas a menudo argumentan que desde que comenzaron a existir las sociedades tribales comenzó a haber democracia, mencionando la Regla de la mayoría como una manifestación de ello. No estoy de acuerdo con tal afirmación. Si bien sí se aplicaba un sistema de gestión social basado en las votaciones dentro de las primeras pequeñas ciudades asiáticas y africanas, dichas congregaciones una vez que crecían tendían a monarquizarse -adoptar una monarquía -. Véase a Herodoto, por ejemplo, que al hablarnos de los babilonios nos cuenta cómo las diferentes naciones medas, al ver que los problemas comunitarios se salían de control, decidieron elegir como árbitro a Deioces de Media. Y junto con este ejemplo tenemos a toda una constelación de naciones que, después de haber experimentado sistemas sociales similares a una democracia, se convirtieron en oligárquicos (Imperio Cartaginés, República Romana, República de Venecia), monárquicos (Sarracenos, Franceses, Suiza) y despóticos (Siracusa, Chipre).

Democracia 07El problema más desfavorable que padece la democracia es que en su forma radical (democracia directa) se forman baches sociales que son difíciles de subsanar por medio de acciones civiles, pues los aparatos legales para gestionar las elecciones, referendum y plebiscitos deben ser monstruosos para llevar a cabo una labor productiva, y los métodos suelen ser largos y costosos para la sociedad. En cambio, cuando se trata de corregir este problema mediante la representación (democracia representativa), se forman claros bandos de interés que compiten por la preeminencia en el poder para obtener privilegios y ganancias, y esto se logra mediante la polarización y la alienación de la sociedad: alimentando la ignorancia general, disminuyendo la calidad de vida, poniendo a sectores de la sociedad contra otros sectores de la misma, etc.

Aunque suene parcial, Estados Unidos es uno de los poquísimos países -y el mejor ejemplo -en que la Democracia Representativa ha dado frutos verdaderos; una nación en que los intereses de ambos partidos en un sistema bipartidista son exactamente los mismos -aunque se han diferenciado bastante en los últimos años -. Sin embargo los Estados Unidos son el resultado directo de una cultura comercial brutal que se ha desarrollado sin freno durante 200 años. Esto no ha producido polarización interna dentro de sus comunidades -en parte por el gran desarrollo de su Estado del Bienestar -, pero sí la ha producido en gran parte de las comunidades de sus socios comerciales. En México, por ejemplo, durante más de 50 años se tuvo un sistema democrático -algunos dirán que solo fue un supuesto, pero trato de ser imparcial -unipartidista, y sin embargo la política de Estados Unidos para con el socialismo sumió al país en una crisis ideológica que desataría muchos enfrentamientos con obreros, estudiantes y campesinos. En otras palabras, los intereses externos de la nación vecina provocaba polarización en la nuestra.

Así mismo, en todo el transcurso de la historia se tienen ejemplos más que suficientes de cómo, naciones imperialistas con procesos democráticos, forzaban a otros países monárquicos, oligárquicos, despóticos o con sistemas democráticos que no comulgaran con sus intereses, a renunciar a sus estructuras sociales para abrazar la práctica democrática y, por medio de la polarización (el famoso divide y vencerás de Julio César) crear facciones que velen por ellos. Mucho se ha hablado sobre la democracia, argumentando que es un derecho inalienable, un valor humano, una garantía ciudadana y una necesidad del individuo. Pero lo único seguro es que, durante toda la historia, la democracia solo ha demostrado ser un objeto bastante útil para algunos sectores sociales ya fueran locales o globales, a veces dando resultados muy buenos, pero en ocasiones resultados nefastos.

Democracia 08

Fuentes

Herodoto, Los Nueve Libros de la Historia; Tomos I – IV.

Tucídices, Historia de las Guerras del Peloponeso; Discurso fúnebre.

Norberto Bobbio, Liberalismo y Democracia.

Giovanni Sartori, ¿Qué es la democracia?.


Pérdida del enfoque en el sistema de producción.

septiembre 3, 2009

Toda empresa de nueva creación, en sus inicios siempre tiene la necesidad de establecer un modelo de producción objetivo para operar de manera productiva. No debemos observar únicamente la cantidad de producto que se requiera producir: lo más importante para el óptimo funcionamiento de nuestra empresa debe ser el conocimiento de la naturaleza de lo que vamos a producir. No se pueden construir rascacielos, aviones para pasajeros u obras artísticas en lotes o en línea, así como también sería muy costoso producir despertadores pieza por pieza.

Producción lineal o continua

Producción lineal o continua

Cuando una empresa ve la luz por primera vez tiene ciertas características. El nacimiento de nuevos proyectos no es muy diferente del de los individuos en todas sus facetas. El individuo, al nacer, tendrá características físicas e inmunológicas que lo facultarán o lo limitarán para los primeros pasos de su vida, rasgos que permitirán distinguir si la persona podrá caminar, correr, asir las cosas con ambas manos, utilizar el razonamiento, ver, escuchar, alimentarse o, simplemente, vivir. De igual manera, al nacer, una empresa puede catalogarse por su tamaño, su capacidad de generar riqueza, su cantidad de trabajadores, su capacidad de producción, su giro comercial y una gran cantidad de variables que permitirán plantear las más esenciales metas.

Una de las más importantes es, sin lugar a dudas, el enfoque: Qué se producirá, para quién estará dirigida ésta producción y de qué manera se llevará a cabo. Cuestiones que deben plantearse y aterrizarse de manera inmediata y objetiva en la misión de la empresa. Tal vez sea éste uno de esos conceptos de la producción que los encargados del proyecto nunca dejarán de lado, pero al dedicarle toda la atención a este punto, las empresas suelen caer en un error bastante común: desconocimiento del «qué».

Producción por lotes

Producción por lotes

La mayoría de los administradores se enfoca en el «quién» y en el «cómo» que se plasman en la misión, pero muchas veces se olvidan de las características implícitas en el producto o servicio: cuando nos preguntamos «qué» es lo que produciremos, no se contesta simplemente con el nombre y las características físicas del producto, sino que la respuesta es un conglomerado de los factores que entrarán en juego a la hora de producir: calidad, empaque, almacenaje, embarque, canales de distribución; factores que no deben ser incluidos en la misión de la empresa, pero sí en la mente de los estrategas.

El producto, como un ente material, tiene sus necesidades y estas necesidades tienen su naturaleza característica: costo, tiempos, movimientos, economía de escala, ciclo de vida, etc. Estas variables son las que marcan la pauta que se debe seguir a la hora de fabricar nuestras creaciones, y no podemos simplemente producir sujetos a un capricho que nos dicta determinada cantidad de producción o tiempos de entrega ignorando cualquiera de estas características. La producción debe ser planeada en base a estas necesidades del producto –que no son otra cosa más que factores internos y externos derivados de su creación –y no al revés; es decir, anticipar un plazo de entrega del proyecto o comprometer una cantidad de producción y en base a eso, calendarizar las horas laborales para cumplir dichos términos.

Producción por proyectos

Producción por proyectos

No importa qué tanto expertise se posea en sistemas de producción en línea (producción continua), uno deberá adaptarse a las necesidades de su producto, ya que es precisamente por la nobleza de éste -el cual ha permanecido coherente con el modelo de producción -por lo que se ha estado siendo productivo, si es que de este caso se trata, y no porque hayamos inventado el método óptimo. Por ejemplo, un producto que requiera de variabilidad, complejidad y personalización, como juegos educativos, libros, revistas y cierto software, son inviables en la producción en masa porque para su adaptación en este sistema deberán obedecer a rigurosos estándares destinados precisamente a disminuir esa variabilidad y a desestimar todas las personalizaciones. Para lograr la producción a gran escala de este tipo de productos primero es necesaria su separación por áreas o unidades estratégicas y, ya bien definidas las necesidades de cada personalización, entonces adaptar cada unidad estratégica a un sistema de producción en línea. Pero cuando la cantidad de lo producido es realmente pequeña en comparación con las diferentes unidades estratégicas y, además se producirán estos productos en diferentes fases -planeación, diseño, implementación, etc. -estaremos necesitados de un sistema de producción por proyectos. Si, encima estos productos necesitan de muchísima diferenciación unos de otros, necesitaremos dividir al capital humano por células de producción y manejar cada producto como un micro-proyecto.

Moraleja.

Siempre ten puesta la vista en tu creación. Es bueno tener un buen método, pero si no conoces plenamente lo que estás produciendo, no sabrás nunca si tu método es el mejor.