De marionetas y ricos

julio 17, 2012

¿Saben qué me parece realmente lamentable? Que no puedan ver más allá de sus narices. Que crean que Peña Nieto o Salinas controlan todo y son los malos. Verán, los verdaderos poderes los emanamos nosotros. Nosotros damos valor a un Blackberry, a una Macintosh, a un Nokia, a un Camaro, a una hamburguesa McDonalds y a una CocaCola. Si surge una moda, queremos acceder a ella al precio que sea, porque así lo dictan la sociedad y los medios. Se nos olvida que una hamburguesa se compone de pan, carne, lechuga y tomate. Que una Coca Cola se compone de agua, azucar y CO2, además de otras sustancias básicas. Pero pagamos por una imagen, por una idea, por una plusvalía, no por el valor de las cosas. No tenemos en la conciencia que pagamos por el esfuerzo del campesino, el sudor del obrero, la vida de los animales, el agotamiento de los recursos del suelo… pagamos para acceder a un círculo social en vez de un bien necesario.

¿Por qué cito esto? Porque cuando nosotros creamos una demanda, hay quienes ven la oportunidad de hacerse ricos. Pero la riqueza no se detiene, no tiene un tope. Es una carrera. Los capitales son agresivos entre sí. Estos RICOS contratarán a agentes especializados llamados ingenieros, gerentes, licenciados… especializados en hacer crecer el dinero. Estos AGENTES ESPECIALIZADOS contratarán servicios de promoción, de marketing y propaganda… crearán una imagen. Crearán un comercial que diga que el petroleo es rentable, que los diamantes duran por siempre y que las plantas de Coca Cola no contaminan. Contratarán actores de cine y telenovelas para que nos hagan creer que un producto producido en masa es benéfico para el organismo. Que un automóvil de 50 mil dólares es necesario para pertenecer a la élite. Contratarán a tipos como PEÑA NIETO y SALINAS DE GORTARI. Y a tipos como Ronald Reagan, como George Bush, como Vicente Fox, como Silvio Berlusconi. Personajes dispuestos a respaldar a los capitales con tal de que después les dejen acceder a ellos. “Hoy por tí, mañana por mí”.

La lucha no termina en la deposición de Peña Nieto. Termina en el momento en que nos damos cuenta de que la economía debe ser responsable. Cuando nos damos cuenta de que el objetivo del capital no es crecer exponencialmente, sino convertirse en respaldo de aquello que lo genera: la riqueza… la verdadera riqueza. El sudor, la energía, la voluntad, el coraje, el empeño, la perseverancia. Ese es el verdadero motor y el capital debe servir para producir más. El sol calienta el agua, la evapora y forma las nubes. Pero las nubes regresan el agua al suelo, no crecen infinitamente. Cuando entendamos eso, cuando ya no nos traguemos la falacia mil veces pregonada por los instrumentos propagandistas de que “todos podemos ser ricos“, entonces sabremos lo que realmente significa ser ricos. Vivir con lo necesario. Vivir con dignidad. Vivir con humanidad.

Giliath Luin

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